dimecres, 25 de setembre de 2013

EL DESCRÈDIT DEL CONEIXEMENT


Sembla que el despreci  pel
coneixement que tenia la
protagonista d'aquesta
novel.la torna a
ser d'actualitat
Amb molta tristesa llegeixo cada cop més als mitjans de comunicació notícies relacionades amb les poques prespectives laborals dels estudiants brillants.

L'anàlisi més habitual ve a dir que el problema és que a la Universitat no s'ensenya 'el que es necessita a l'empresa', i que cada dia són més important competències (que no coneixements) com treballar en grup, saber exposar en públic, etc. etc.

Aquesta anàlisi no em pot deixar sinò desconcertada: hem d'entendre que tenir coneixements sòlids (això és el que reflecteixen les notes) en medicina, enginyeria, química o física... està 'perdent posicions' davant el que serien les 'habilitats socials'? I qui es suposa que dissenyarà els avions, els cotxes, o ens operarà quan ho necessitem?

Malament anem si el nostre teixit empresarial no és capaç d'absorbir el talent i la formació sòlida i de veritat. Malament anem si els enginyers i científics troben millors ofertes a l'exterior, o si els neurocirurgians viuen en precari empalmant beca rera beca.

Malament anem si seguim amb aquest descrèdit creixent del coneixement i la formació. Un descrèdit propi d'una economia curt-placista, incapaç d'invertir en creació de tecnologia i en projectes a llarg termini. 

Fa temps em vaig quedar molt sorpresa al llegir, en boca de la protagonista de 5 horas con Mario la frase següent, que em va semblar horrible: en la vida vale más una buena amistad que una carrera. Doncs sentint-ho molt, em sembla que torna a ser d'actualitat.


10 comentaris:

  1. Comparto totalmente la indignación que expresas. Hace tiempo que se mantiene ese discurso absolutamente irracional sin pies ni cabeza, que daría hasta risa si no fuera por las terribles consecuencias a que ya está dando lugar y que empeorarán a medida que pase el tiempo. Pero está calando hondo en la mayor parte de la sociedad. La frase que citas la suscribiría mucha gente; es más, ya hace un tiempo que pienso que se está dando un hecho, que históricamente supongo que será bastante inédito, y antinatural, sin duda, y es que la generación última esté menos preparada que la anterior.

    En los años 60, 70 y parte de los 80, las cuencas mineras de Asturias tenían el mayor número de licenciados de toda España, en términos relativos, claro, pero con notable diferencia. Y eso obedecía a una razón muy evidente: los mineros no querían que sus hijos tuviesen que ir a la mina, de ninguna manera, excepto como ingenieros; y les impulsaban con mucho empeño a que fuesen a la Universidad. Eso ahora no pasa, pocos dudan en comprar una segunda vivienda, pero se quejan de lo que cuestan los estudios.

    Veo que estás cabreada, y no me extraña, pero te puedo dar una buena noticia. Esta primavera estuve en una conferencia en la Universidad de Deusto de la que salí muy contento, y por partida doble. El ponente era el gerente de una empresa compuesta por 100 personas en total, más o menos de mi quinta, ingeniero superior, como todos los socios; se dedican a la fundición de hierro, parece hasta anacrónico, si aquí ya no hay altos hornos... Sólo disponen de financiación privada, pero tienen un pequeño departamento dedicado a la investigación pura y otro a la aplicada, lo primero me sorprendió muy gratamente y muchísimo; pero ese hombre campechano y tranquilo afirmaba en un tono perfectamente verosímil que si un día el resto de los socios decidiesen prescindir de la investigación pura, él se iba de la empresa. “Es lo más importante”, decía.

    Fabrican piezas pequeñas de hierro para la industria, afinando al máximo en el proceso de fundición y controlando este con un software propio que permite modificar errores durante el fundido logrando no desechar ni una sola pieza y con la máxima calidad en todas. Me impresionó, me pareció absolutamente admirable. Uno de los ejemplos que puso lo hizo con las pinzas de freno de los coches, “no pueden romper”, aunque des un millón de patadas, y si se diera ese fallo, una sola vez, ese fabricante no vuelve a hacerte un pedido.

    Ese ingeniero y empresario, además, instaba a los estudiantes que allí había (bastantes, de ahí que dijese lo de partida doble) a que estudiasen bien y mucho y que no se creyesen que investigar no sirve para nada y que en la industria no se hace, “sí se hace y no somos los únicos”.

    Es una buena noticia, ¿verdad?, todavía hay personas y empresas que valen la pena en este país; hombre, lo sabemos, pero cuando lo ves en vivo y en directo...

    Bona nit, ¡Saludos!

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    1. Ciertamente admirable. El tipo de empresa que tendría que potenciarse, ya que sólo con empresas de este tipo podremos salir de la crisis.
      Además hay un uso perverso del lenguaje, de manera que ha ido calando algo así como que los que tienen conocimientos son 'ratas de biblioteca' incapaces de ir más allá de los libros, cuando, que a mi me perdonen, se nota de lejos quien está bien formado: habla con mucho más rigor, humildad, es mucho más eficiente, piensa mucho más rápido, tiene, en resumen, mucho más fundamento y su conversación acostumbra a ser mucho mejor, con muchos menos lugares comunes y frases hechas.
      Y ya, puestos a hurgar en la herida: ¿no se nota mucho la diferencia entre los países gobernados por gente bien formada que los que son gobernados por quien tuvo simplemente la 'habilidad social' de subir peldaños en su partido? Pues eso. Saludos!

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    2. Totalmente de acuerdo en cuanto a lo que dices sobre la formación. Pero además de ese uso perverso del lenguaje del que hablas, está un fenómeno nuevo: Internet. Y me parece que cada día hay más jóvenes convencidos de que cuando quieran saber algo sólo tienen que “conectarse”, que ven como diferencia fundamental entre ellos y los que tienen una carrera, su nivel de ingresos, y desde hace unos años, eso es igual o peor. Cuántas veces se oyen cosas así a los chavales (¡y a sus padres!); yo suelo picarles diciéndoles más o menos esto: Pero al principio, sólo al principio, luego tú te quedarás como estás, en el mejor de los casos, y esos conocidos y amigos que tienen carrera, despegarán. Y ahí ya se suelen quedar un poco pensativos; y es una lástima. Pero lo tienen difícil para reaccionar, además, ¿qué ejemplos tienen de gente admirable? En mis tiempos había santos, personajes históricos, descubridores, científicos, inventores... Nos hablaban de ellos en la escuela, en casa; a futbolistas y artistas no se les idolatraba como ahora, y en general, tampoco se difundía mucho lo “bien” que vivían. Pero ahora, ¿Quién tiene fama, gana mucho dinero y sale en la tele? Es de vergüenza, pero me temo que para muchos son sus referentes desde niños.

      La respuesta a tu pregunta es un sí rotundo, indudable y desafortunadamente. Desde luego a nuestros políticos deberían quitarles el pasaporte, pues cada vez que salen fuera nos hacen sentir vergüenza. Sin embargo, recuerdo con nostalgia unos cuantos debates en el Congreso, en los primeros años de la democracia, que todavía daba gusto seguir.
      Ya no hay listón ni cumbre que subir, la ha destruido un bombardeo de mediocridad, grosería y miseria. Siento acabar así, pero va a costar mucho cambiar esto a pesar de las excepciones. En fin.

      ¡Saludos!

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    3. Es totalmente cierto lo de la política. Toma el partido político que quieras y compara su líder de hace 20 ó 30 años con el actual. Es común a todos, esta terrible deriva a la mediocridad. Y eso en un contexto (el actual) donde no para de hablarse de 'liderazgo' y palabras semejantes. ¿Cómo vamos a liderar nada si no tenemos un fundamento sólido para nuestras vidas ni una cabeza bien amueblada? Vivmos en un mundo de palabras vacías y rimbombantes.
      Lo de los estudios, pues no es sólo que den o no dinero. Es que te definen. Definen lo que puedes hacer, tu manera de pensar y algo muy importante: tu impacto en la sociedad, que va a ser diferente si te preocupas de estar formado, dar opiniones fundamentadas y hacer cosas interesantes o si tu objetivo es forrarte con un pelotazo.
      Pero la sociedad es muy injusta y, si tienes 'pasta' te lo perdona todo: ignorantes, corruptos, maleducados...tienen su puesto en la sociedad. A científicos, ingenieros, profesores, todos ellos con su sueldecito,se les mira por encima del hombro. Un desastre ¡Saludos!

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  2. Com a docent (en Matemàtiques) que sóc, estic completament d'acord amb el teu post. És important que tornem a valorar el coneixement i que recuperem l'orgull d'ensenyar a raonar amb rigorositat i amb coherència lògica. En concret, voler ensenyar les matemàtiques com si fossin un joc i oblidar-nos de la matemàtica abstracta i lògico-deductiva és un dels pitjors errors que podem cometre! Espero que aquest post ens ajudi a reflexionar a tots sobre un ensenyament que hem volgut redecorar per vestir-lo d'innovador, oblidant l'autèntica essència d'allò que és important!!! Moltes gràcies, Elisa, per compartir aquests pensaments!

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    1. Ai, el rigor! Gran oblidat! Jo també odio-sento dir-ho amb totes les lletres- aquesta moda de les 'mates divertides'...Gràcies per comentar!

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  3. Estic totalment d'acord amb tu. Fa ja temps comentava amb un amic meu, professor a Esade, que ara l'ensenyança està totalment enfocada al que tu enomenes competències com ara aprendre a pensar per un mateix (no vull dir que no sigui important) però sense considerar que necessites una base sobre la que pensar. I aquesta base, els maons del pensament, són el coneixement.

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    1. Hola Olga: dones totalment en el clau. Efectivament, per poder pensar per un mateix, alguna base has de tenir! Com es pot tenir esperit crític sobre un tema si no en tenim 'ni idea' del tema? Ara tothom parla de coses com 'esperit crític', 'capacitat de lideratge', i em pregunto si algú sap realment què volen dir, concretament, aquestes paraules tan grandiloqüents. Records!

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  4. Me deprime ver que nos agarramos a tantas ramas para seguir colgados del árbol. Es triste, tristísimo este momento de incertidumbre, desconsuelo, hambre y escasez de tantos principios...
    Añoro el tiempo pasado donde el bocadillo de pan y chocolate era un placer, donde el beso de las madres a llegar a casa eran cimientos para superar los rasguños de las piernas. Me siento dolida, preocupada e incluso cansada de ver que nos hemos perdido en el camino de la abundancia y ahora somos pasajeros sin asiento en el bus de la vida.
    Un besiño ,
    Rosa María Milleiro

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    1. Una de las cosas me ha sorprendido en mis viajes, ha sido comprobar que, en comparación con países que consideramos avanzados, tenemos menos valores: la meritocracia, el esfuerzo, el respeto a los profesores, la familia.. son muy importantes en el centro y norte de Europa, donde, en muchas ocasiones...miran mal a ...los hombres! que no salen a tiempo del trabajo para ir con sus familias.
      Aquí, desde que nos cargamos la 'moral tradicional' no hemos puesto ninguna otra moral ni sistema de valores. Y así nos va. Un abrazo!

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