diumenge, 28 d’abril de 2013

BANGLADESH, LA MEVA SAMARRETA VERMELLA I LA CULPA COL.LECTIVA

Tots sabeu què ha passat a Bangladesh. Veure aquelles imatges ensorra la idea (fictícia, però que sempre ens agrada creure) que el nostre benestar actual no es sustenta en part en l'explotació dels altres.

Dins la meva bugada he trobat una samarreta vermella 'made in Bangladesh'. No he tingut esma ni de posar-me-la ni de rentar-la. Segueix a la cistella de la roba bruta, sense que m'atreveixi a fer res amb ella.

Sé que puc- i és el meu deure- ser una consumidora més crítica. Sé que en el món del capital el poder del consumidor és molt gran, si el volem exercir. Sé que podem mirar les etiquetes, exigir més informació del que comprem. Sé que hi ha eines per fer-ho. Puc informar-me, per exemple mirant la pg. web http://www.ropalimpia.org/es/campanas/348/salarios-dignos

He crescut, com molts altres de la meva generació, sentint parlar de la culpa col.lectiva del poble alemany durant el nazisme. I la nostra? Ens recordaran com una generació que va viure mirant a una altra banda? O escollirem ser una generació que va apostar decididament pels valors humans?

Tenim una gran responsabilitat: assumim-la!

21 comentaris:

  1. Muestras una sensibilidad desafortunadamente muy poco común.
    Nunca la olvidé, pero leyendo tu artículo vino a primer plano una canción argentina que conozco desde mi primera juventud y que dice más o menos: "Hay una cosa en el mundo que no puede querer Dios, y es que unos escupan sangre para que otros vivan mejor".

    Saludos i bona nit!

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    1. Bueno, pero la mayoría queremos vivir bien, y aceptamos que si para ello hay quien escupe sangre, pero no lo vemos y no tenemos culpa directa.... ¡Qué comodidad! Y luego nos rasgamos las vestiduras cuando decimos que los alemanes miraron a otro lado. Pues vaya, no creo que en su situación fuésemos mucho mejor. Recordemos también que ellos acabaron viviendo en una dictadura donde hablar tenía un precio muy alto. Nosotros somos mucho más libres, tenemos menos excusas.
      Cuando era pequeña hubo una intensa campaña en contra de los abrigos de pieles. Creo que salía un cachorro diciendo: ¿tu mamá tiene un abrigo de pieles? A la mía se lo quitaron'. A causa de dicha campaña creo que a la mayoría de nosotros nos repugna ver un abrigo de pieles. Nos imaginamos ipso facto un animal malherido y pensamos que qué repugnante es 'ir guapo' a costa de ese maltrato.
      Ahora, vamos a ver, llevamos samarretas que vienen, no de explotar cachorros de animales, sino de explotar directamente a niños. Vestimos 'chupi-guai' con un armario ben repleto porque otros viven mal. Sin su explotación, desde luego, la ropa sería más cara y nuestro armario sería consecuentemente más austero.
      Bien, caer en la trampa del consumismo es una elección personal, mirar a otro lado es otra elección personal. No podemos eludir nuestras responsabilidades, ni podemos ir juzgando personas de otros momentos y lugares sin ver la viga en nuestro propio ojo. Podemos elegir entre 'dejarnos llevar' y vivir 'entretenidos' o elegir qué queremos realmente y dejar una huella activa. Podemos elegir, ser adulto implica elegir, responsable y generosamente, no pensando sólo en el propio ropero, sino en las consecuencias de nuestros hábitos de consumo en otras personas.
      Saludos y gracias por la cita de la canción, no la conocía!

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    2. Hola Elisa:

      Perdón por el retraso, lo primero. Y moltes gràcies por tu extensa argumentación.

      Es cierto que, en general, todos queremos vivir bien (mejor que sobre a que falte, etc.) pero quiero pensar que no son mayoría los que están dispuestos a pagar por ello el alto precio de que sea a costa de que otros vivan en condiciones infrahumanas. Claro que es imposible alegar ignorancia y mirar para otro lado es fácil y cómodo. Como en tantas otras cosas, falta pararse a pensar, como tú haces y nos invitas a hacer en este estupendo blog; falta tomar conciencia, dejar de engañarnos y actuar en consecuencia. Falta conocimiento y educación, y enseñar valores morales y religiosos.
      En mi infancia y primera juventud, a pesar de la dictadura, sin televisión; se enseñaba religión, leíamos la Biblia y el Evangelio, y no importaba que predicasen o no con el ejemplo (estaba escrito), nos dábamos cuenta de que una prostituta, un hijo pródigo, un leproso, un pobre... eran dignos de respeto y acreedores de ayuda. Nos dábamos cuenta, Elisa, y éramos niños. Con 14 años, mis amigos y yo sabíamos que el café y el chocolate que había en nuestras casas, el tabaco que algunos fumaban... se producía en condiciones de semiesclavitud (o sin semi). Y seguíamos sin televisión. Por cierto, tampoco nos gustaban los abrigos de pieles y no había campañas en su contra, es más, era un símbolo de estatus muy respetado; tengo una amiga que se pone enferma cada vez que ve a una mujer con uno por la calle y, como soy un poco puñetero, cuando sale el tema, le recuerdo que los zapatos que ella y yo calzamos son de piel. La paja y la viga, que aquí mencionas; también lo aprendíamos en el Evangelio.

      Es un sueño tan hermoso como posible la cantidad de cosas que se podrían lograr si estuviésemos unidos. Seguro que muchas empresas estarían dispuestas a reducir beneficios antes que a cerrar si ven que no venden, salvo que demuestren que sus obreros trabajan en condiciones dignas. Sin embargo, y por desgracia, no creo que la mayoría de los consumidores estén dispuestos a pagar más por lo mismo. Estamos profundamente divididos, somos como un ejército atacado por múltiples flancos y con el enemigo en casa: la vana ilusión de vivir como ricos sin serlo, y cada soldado con su bandera. La batalla está perdida. Mi esperanza se limita a la posibilidad de crecimiento del individuo en responsabilidad y libertad (como tú mencionas), y, que los afines se unan, contagien a otros, se hagan ver como grupos, vayan creciendo y... ¿Quién sabe? Igual se gana la guerra contra la desigualdad y la injusticia.

      Ay, las mentiras de la memoria; la cita no es exactamente como te la transcribí, pero creo que la esencia permanece, puedes disfrutar aquí la canción: http://www.youtube.com/watch?v=FBLPF0LX8mQ El siguiente enlace seguro que lo conoces, creo que es una perfecta y hermosa síntesis de la teoría de la relatividad aplicada al hecho de poseer; también lo enseñaban en la escuela, ¿lo harán ahora? http://www.ciudadseva.com/textos/teatro/calderon/cuentan.htm

      ¡Saludos!

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    3. Muchas gracias por tu opinión sobre este blog!
      Estoy segura de que, pese a nuestra inercia, hay puntos de inflexión, golpes muy duros que provocan sin remedio un cambio de tendencia en nuestro estado de opinión. Lo de Bangladesh creo que es uno de esos puntos de inflexión. Creo que mucha gente ahora ha comenzado a mirar la ropa que compra con otros ojos. La típica conversación sobre dónde comprar 'con garantías éticas' ha comenzado a dejar de ser exclusiva de 'minorías idealistas', lo noto.
      Gracias por los enlaces. Preciosos versos...¿es un cantautor mexicano?
      Saludos!

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    4. Yo no lo he notado, la verdad, salvo en las pocas personas que conozco que vienen haciéndolo desde hace años. Pero desde luego, celebro tu observación y voto porque se extienda esa tendencia. Personalmente, nunca he comprado ropa de esas famosas marcas que fabrican en Asia (puedo imaginar fácilmente lo que hay detrás), pero me la han regalado, y siempre miro la etiqueta, desde niño (cuando casi siempre se solía leer “fabricado en Barcelona” también compro muy poca ropa y además, me da muchísima pereza hacerlo. No me gusta nada, y me he criado en tiempos en los que en el mejor de los casos te compraban algo de ropa un par de veces al año y se hacía durar muchísimo, se arreglaba, se utilizaban algunas prendas de otro niño algo mayor de la familia... Y sigo más o menos con esa tendencia, bueno, en realidad mejor, porque puede pasar un año tranquilamente sin comprar nada.
      Me sorprende muchísimo cómo tantos hombres jóvenes (y lo veo muy de cerca) tienen un vestuario que difícilmente tendrían los ricos de mi infancia. Me llama mucho la atención, lo he hablado con mis hijos, sobrinos, alumnos y lo ven muy natural. En mis tiempos, eso era cosa de mujeres; pero, ¿nosotros?

      Lo importante es tomar conciencia y actuar como consumidores cada vez más responsables, darse cuenta del “efecto mariposa”, de la relación que tienen unas cosas con otras e ir actuando en consecuencia. Y, sobre todo, erradicar o disminuir esa mentalidad tan extendida de ver “normal” ir a una despedida de soltero desde Bilbao a Ibiza en avión un fin de semana, por ejemplo. Por aquí se hace relativamente bastante, al menos, hasta hace poco, ¡y todo el muno lo ve normal! A mí me parece un escándalo. Parece que nada vale nada. Es necesario mostrar el valor de las cosas, que va mucho más allá del dinero que por ellas se pagua.

      ¡De nada! Por los enlaces. El cantante es argentino y los versos de Calderón de la Barca.
      ¡Saludos!

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    5. Es ciertamente un escándalo el nivel de consumo 'descerebrado' (no se me ocurre otra expresión) al que hemos llegado.
      Y sí, ciertamente, tienes razón. Yo era muy optimista, pero hoy escuché esta conversación por la calle:
      -Yo ahora compro la ropa en ....está muy bien de precio
      -Creo que fabrican en Asia
      -Bueno, ahora todos lo hacen así, eso es en todas...

      Saludos!

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    6. Sigo con el comentario anterior: la frase 'eso es en todas' es como la justificación de no mirar las etiquetas. Vaya, sinceramente, pues no encuentro que hayamos tenido el schock que hubiéramos tenido que tener.

      Saludos!

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    7. Me temo que no, Elisa. Me temo que no. La información cae como una lluvia sobre el paraguas que nos protege, nos cuesta diferenciar la importancia de una gota de agua respecto a otra; a lo sumo (y en general), damos gracias por esa protección y no empaparnos. Todo es efímero, más que nunca. Como mucho, en una semana, olvidamos cualquier acontecimiento por grave que sea; los medios dejan de seguirlo... y parece que nunca ha pasado nada.
      Me parece que es algo semejante a lo que nos puede ocurrir si, conduciendo en carretera, vemos que alguien precisa de ayuda: o tenemos preparada una respuesta en el subconsciente o, "sin querer", cometeremos un delito de denegación de auxilio, muy probablemente.
      Por otra parte, este... fenómeno, diría yo, se da a todos los niveles. Antes, un deportista famoso, por ejemplo, lo era durante muchos años: Ángel Nieto, Bahamontes, Santana... ¿Quién se acuerda ahora de que Carlos Sainz es doble campeón mundial de rallyes, o que Marc Gené ganó las 24 Horas de Le Mans, ambos los primeros y únicos españoles en lograr tales hitos?
      Incluso a nivel local, hay verdaderas personalidades que han hecho una brillante y meritoria carrera, que cuando estaban en activo tenían autoridad, poder, respeto... y en cuanto se jubilan, desaparecen del mapa perdiendo toda su influencia política, económica, intelectual... Sin importar que fuese justa o injustamente lograda, es igual. ¡Y es una lástima! Porque la influencia de algunas personas es buena para todos, siempre. En fin, parece difícil que esto cambie a mejor.

      ¡Saludos!

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    8. Tienes razón. Todo corre, vuela, y no empapamos nada. Pasamos entretenidos sin pararnos, superficialmente, no vaya a ser que nos planteemos cosas...

      Saludos!

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    9. Bueno, pues no sé si lo has visto pero, por si acaso te envío el enlace. La tragedia de Bangladesh aún viene al caso, afortunadamente, el pasado domingo XL Semanal publicaba este reportaje:
      http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20130602/junio-mundial-contra-trabajo-5491.html

      ¡Saludos!

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    10. Muchas gracias por este enlace. Digna de enmarcar es la frase final
      'Mire las fotos. ¿Dejaría que su hijo trabajase un solo día en un sitio como este? pregunta Akash. ¿No? Pues haga algo'.

      Artículos como este tendrían que llenar las portadas de todos los periódicos, día tras día, pues esto es lo más importante que está pasando en el planeta. Bangladesh...pasó de ser noticia a olvidarse, como tantos otros temas y guerras y desastres que hemos de oír pero cuanto menos mejor. ¡Qué horror y qué vergüenza! Los centros comerciales siguen llenos. No sé por qué parámetros éticos nos dejamos llevar, pero no me gustan. Parece algo así como 'mientras no me toque a mí...'
      Saludos y gracias por recordarnos la realidad!!

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    11. De nada, Elisa. Ciertamente, la frase que citas está muy bien traída; y es curioso, porque es tan obvio, ¿verdad?
      Pues te dejo otro enlace con "El niño yuntero", de Miguel Hernández, con quien tanto quiero. Seguro que conoces esta poesía, la he leído y recitado muchísimas veces y siempre emociona tanto como la primera. ¡Qué horror, que aún esté tan vigente!
      Tampoco olvido nunca ni deja de impresionarme, que mi abuelo paterno empezase a trabajar en una mina de carbón con 9 años. Y le conocí, hasta que yo tuve 16 años, le conocí.
      ¡Saludos!

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    12. Sí, conozco bien esta poesía. Qué bien que Miguel Hernández escribiera y dejara en su poesía tan gran testimonio! ¡Cuántas historias anónimas se han perdido! Como si fueran 'ganado'.
      Yo conocí gente que comenzó a trabajar a los 8... es algo a erradicar cuando se puede evitar. La única barrera es la avaricia de unos y la comodidad de los otros.
      Gracias por el enlace. Saludos!

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    13. ¡De nada! Y totalmente de acuerdo: Avaricia y comodidad, he ahí la cuestión. Y si me apuras, ¿no será la segunda, en realidad, pura avaricia diluida a semejanza del ácido corrosivo que pierde efecto según se le añade agua, haciendo de elemento neutro, la cobardía?
      Bona nit!!!

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    14. ...de elemento neutro...no sé... más bien de 'potenciador del resultado final!!
      Unos son avaros, la mayoría no lo somos, pero mientras nos caigan suficientes 'migajas' no nos importa que a otros no les caigan y malvivan. Es el triste pecado colectivo que hemos de cambiar.
      Gracias por todos tus enriquecedores comentarios! Saludos!

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  2. Considero que podemos hacer mucho si nos ponemos a ello. Incluso pedir daños y perjuicios a los mandatarios que arruinan paises y vidas. Tenemos que ser conscientes que el pasotismo nos llevó a esta situación ¿pensamos que nos la van a resolver estos impresentables?...
    Un abraciño,
    Rosa María Milleiro

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    1. Desde luego. El caso de Islandia es envidiable. Un país donde los ciudadanos toman las riendas de su vida, en vez de limitarse a delegar vía voto. O la democracia directa que practican en Suiza. Tú lo has dicho, el pasotismo, y también la comodidad, nos han llevado hasta aquí. Un abrazo!

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  3. Pues lo siento, pero no puedo estar de acuerdo en esta nueva moda de "somos culpables de la tragedia de los países pobres".

    Nuetros padres (o abuelos, depende de la edad de quien escriba), vivieron situaciones similares.
    El exigir salarios mayores para estas personas... sólo conseguirá que las empresas occidentales dejen de comprar productos manufacturados en Bangladesh (y otros).
    Por tanto... sólo llevará al cierre de esas fábricas.


    Y eso hará que esas personas... vivan peor que ahora. No olvideis que nadie les obliga a trabajar en fábricas... y que trabajan en ellas porque es la mejor opción a la que pueden acceder.
    Sin ellas, sus condiciones de vida serían aún peores.

    La tendencia natural, lentamente (demasiado lentamente), siempre corrige estas situaciones.
    Estas fábricas (lamentables en algunos casos), hacen llegar riqueza al país... y esa riqueza, lentamente, acaba llegando a todas las capas de la población.
    Esa riqueza, en gran parte, se queda en el propio país... y lentamente configura el germen de una clase media... hasta que llega el día en que el país trasvasa el mayor peso de su economía, de la exportación... al consumo interno.

    Lo siento mucho, pero ese es el proceso para que los países absolutamente pobres tengan progreso, y lentamente creen una clase media.
    No se puede pedir que aumenten los costes laborales porque se corre el riesgo de que esas fábricas cierren, y la gente acabe mucho peor.

    Sí se podría demandar la creación de un sello ético, o algo por el estilo que, manteniendo el hecho de que, o se produce barato, no se produce allí, sí asegurara unas minimas condiciones de seguridad y salud para las personas, así como el impedir la mano de obra infantil, etc.


    Es compatible el trabajo por salarios muy bajos (única razón para producir allí), con la seguridad y salud.

    Por otro lado... son los propios Bangladeshies los que deberían hacer algo al respecto.
    Allí tienen un sistema de castas, y es probable que ese terrible accidente nos esté preocupando más aquí, que allí.
    Ellos deberían tratar de mejorar sus propias condiciones.

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  4. Estimado Emprendeitor:

    Le agradezco mucho su comentario. No comparto su visión del problema, aunque en algunos puntos sí. Concretamente:

    a) Sí somos culpables de lo que pase en esos países. En nuestro mundo capitalista-globalizado que se mueve según la oferta y la demanda nosotros somos la demanda. Si valoramos al comprar principios éticos (y no sólo el precio o nuestras ganas de tener) las empresas se tendrán que ajustar a esta realidad. No hay más. Es la oferta y la demanda, y por eso es cierta la frase de que 'cada vez que compramos, votamos qué mundo queremos'.

    b) Si nos negamos a comprar según qué, las fábricas...¿van a cerrar? Entonces ¿no fabricarán? Claro que seguirán fabricando, pero tendrán que ajustarse a unos estándares que usted también cita, eso es lo que pasará tras nuestro consumo responsable.

    c) No tengo ningún problema en comprar nada de cualquier país si lleva un sello ético. No tengo problemas en comprar café de Comercio Justo, por ejemplo, venga de donde venga. Me parece muy bien que estos países crezcan y produzcan, pero no sé si esto es lo que está pasando, realmente. Más bien creo que las multinacionales extrangeras los están estrujando, simplemente.

    d) Completamente de acuerdo en que las autoridades de cualquier país deberían vigilar mucho más por el bienestar de su propia población, creando una industria propia y unas legislaciones adecuadas, y no consintiendo en permanecer en una situación de dependencia económica e industrial que relega a sus ciudadanos a una vida que ninguno de nosotros querría.

    e) No sé si compararía la situación de nuestros abuelos. Es una comparación demasiado directa. Ellos eran pobres, sí, pero no eran esclavos de multinacionales extrangeras. Sea como sea, lo importante es el aquí y ahora. ¿Podemos hacer algo? ¿Sí? Pues hagámoslo.

    Saludos y pasar por este blog!

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    1. ¡Me puedes tutear! (gracias por responder)


      La acción individual es ineficaz, porque además de ser de alcance limitado, es imposible de interpretar (- "¿cómo? ¿que han bajado mis ventas? ¡hay que vender más barato!").

      Sería interesante crear algún tipo de fundación que promoviera ese sello de "trabajo digno", o algo por el estilo, para evitar que el necesario "producir barato" se convierta también en "producir de forma insegura, insalubre, con mano de obra infantil, o esclava, etc".

      Pero debe estar muy claro que si pretendemos que un Bangladesi cobre lo que un europeo... pues los talleres Bangladesies cerrarán, porque las multinacionales volverán a producir en Europa.
      Por tanto... esos a los que "pretendemos salvar", sufrirán mucho más que ahora.
      (recordar que Banglades ha reducido su tasa de pobreza de forma muy significativa desde 1990, y eso se ha traducido en mejoras en la alfabetización, derechos humanos en general... probablemente, eso no se habría producido sin la producción textil destinada a la venta en occidente).


      Yo opinio que el liberalismo capitalista es más justo de lo que se suele considerar. Tiende a llevar recursos de países ricos, a países pobres, porque tiende a producir allá donde hay más necesidad, por lo que la gente está dispuesto a producir más barato.

      Eso, claro está, perjudica a los obreros no especializados del primer mundo... pero lo hace en beneficio de los obreros de los países emergentes. Y la reducción de calidad de vida de los ciudadanos del primer mundo por el hecho de reducir producción de ciertos bienes, es mucho menor menor que la mejora de calidad de vida de los obreros de países emergentes.


      Ahora nos quejamos de multinacionales, sin embargo, nadie se quejaba en Valencia cuando llegó Ford. Nadie se quejaba en Palencia o Valladolid cuando llego Renault. Nadie se quejó en Vigo cuando llegó Citroen. Ni en Navarra con Mercedes, etc.
      Si queremos que las multinacionales dejen de producir en países baratos, en coherencia, deberíamos pedir el cierre de todas estas (y otras muchas) empresas, ¿no es así?.
      No. Creo que no. Creo que ni Valencia, ni Barcelona (Seat es una submarca de VW), ni Valladolid, etc., quieren que esas malvadas multinacionales extranjeras se lleven sus fábricas a otra parte... No deben ser tan malas, entonces.

      Aunque nos duela, el liberalismo capitalista suele ser bastante más eficiente de lo que se dice en la redistribución de la riqueza.
      El liberalismo capitalista ha conseguido que Corea del Sur sea un país rico. Que China haya abandonado la pobreza. Que la India sea ahora más rico que nunca... y podemos seguir la lista de países en las que la pobreza extrema prácticamente ha desaparecido... o ha pasado de ser un problema que afectaba a enormes capas de la población, a ser un problema residual.

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    2. Hace años teníamos empresas propias. Cataluña tenía un tejido industrial interesante: textil, la Seat, la línea blanca (electrodomésticos). Pero ningún gobierno tuvo el acierto de apostar por modernizar estas industrias, se prefirió el turismo y la construcción, y el triste resultado es que ahora dependemos de los turistas y de las multinacionales.

      Creo que coincidimos en buscar soluciones prácticas y reales, por eso insisto en mirar la muy intresante pg. web:
      http://www.ropalimpia.org/es/campanas/348/salarios-dignos

      A mí me parece muy bien que los países emergentes trabajen y nos vendan cosas, lo que no me parece tolerable es que trabajen en calidad de esclavos para compañías occidentales. Y sí que creo que estas multinacionales entenderán muy bien el mensaje cuando la gente les deje de comprar, ¡ya lo creo que sí!

      Saludos y gracias por tus comentarios!

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