dijous, 15 de novembre de 2012



LA NOSTRA CONSCIÈNCIA PERSONAL: L'EXEMPLE DE SOPHIE SCHOLL


Cartell de la pel.lícula Sophie Scholl: los
últimos días. Font: Internet
Hi ha actituds humanes davant les quals un no pot sinó agenollar-se, avergonyir-se per totes les vegades que ‘mira a una altra banda’ i sentir-se amb deute amb els que han viscut fidels a la seva consciència i que són un far per tots nosaltres.

Aquesta sensació és la que vaig tenir després de veure aquest fragment de la pel.lícula Sophie Scholl: los últimos días, de Marc   Rothemund   (2005). Podeu trobar la versió castellana a:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=obqXGv61OlY

i la versió original alemanya amb subtítols en anglés a:


Aquesta pel.lícula està basada en la historia real de Sophie Scholl, membre, juntament amb el seu germà Hans,  de La Rosa Blanca, grup d’estudiants alemanys que es dedicaven a distribuir octavilles contra el règim nazi. Tant Sophie com el seu germà Hans i d’altres membres d’aquesta associació pacífica van ser descoberts i executats l’any 1943.

Monument en record a La Rosa Blanca,
a Munich. Font: Wikipèdia
El fragment que he enllaçat correspon al final de l’interrogatori que li fa un policia de la Gestapo (Robert Mohr), quan ja totes les proves s’havien girat contra d’ells.  De moment no he trobat temps per veure la pel.lícula sencera, cosa que desitjo poder fer ben aviat, però només aquest diàleg entre Sophie i el seu interrogador és suficient per deixar trasbalsat a qualsevol que el vegi. Tant per l’actitud impressionant de Sophie com pel fet que és realment colpidor pensar que, en les extremes circumstàncies de la pel.lícula, molts de nosaltres seríem més Robert Mohr que Sophie Scholl. O és que no reconeixem en el seu discurs molts arguments i justificacions que avui en dia –en un altre escenari- segueixen vigents? L’interrogador acusa Sophie de ser una idealista que ho tingut tot massa fàcil, de no valorar la sort que ha tingut d’estudiar i tot el que el règim nazi ha fet per ella, considera que la guerra és una guerra justa i honorable per salvar Alemanya del comunisme, està convençut que un cert grup social (els jueus) són la causa dels problemes del país, etc. etc. etc. Està completament convençut de l’ideari nazi i no creu que un altre paradigma sigui possible en la realitat.

Sophie Scholl davant Robert Mohr (fotograma de la pel.lícula
Sophie Scholl: los últimos días). Font: Internet.
Arguments similars no són tan extranys de sentir molts anys després, qui ens diu que en situacions semblants no faríem nosaltres com ell? Seguim creient que, en la realitat, un món sense injustícies és impossible, sentim a dir que els problemes venen d’altres grups socials (com ara els immigrants), seguim mirant a una altra banda, sense que ens importi massa les condicions laborals dels que han fabricat el que comprem a bon preu ni les guerres que pugui ocasionar el nostre sistema econòmic. El ‘no hi podem fer res’ , ‘què hi vols fer’, són frases habituals, que recorden la de Martin Luther King: Quan reflexionem sobre el nostre segle XX, no ens semblarà el més greu les perversitats dels malvats, sinó l'escandalós silenci de les bones persones.

El sacrifici de Sophie Scholl no és un simple fet històric, sinó que ens interpel.la profundament a que el seu gest no hagi estat en va. Això ho explica molt millor que jo Rainer Uphoff, autor del llibre Sophie Scholl frente al Totalitarismo, que espero poder llegir en breu, en aquesta molt interessant entrevista:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=IrzUfS_3e4E

Rainer Uphoff explica magistralment com, a l’igual que aleshores, nosaltres ens fem la il.lusió de viure en una societat ‘bona’, sense veure –o sense voler veure- tota la misèria que la nostra manera de fer comporta en altres països. Qui està darrera del que consumim? Passarem de llarg sense mirar el sofriment dels altres? O serem conseqüents amb la nostra consciència, tal i com ens van ensenyar a fer els membres de La Rosa Blanca? La consciència, com diu Sophie Scholl en aquest fragment de la pel.lícula, no canvia mai. I de fet, mai ens en podem desempallegar d’ella, per més que ens fabriquem els més sofisticats autoenganys. I és només seguint-la de veritat que serem persones lliures i plenes. És possible que mai aconseguim estar a l’alçada de la dignitat, valentia i coratge que va demostrar Sophie Scholl, però és el nostre deure cap a ella i cap a tota la gent que ens ha donat esperança, fer que el seus esforços i sacrificis no hagin estat en va.

11 comentaris:

  1. Así sea, Elisa.
    Has escrito muy bien un artículo incómodo, pero se agradece. Te has apoyado en dos excelentes ejemplos: el de Sophie y el de Luther King -su cita es muy buena y muy cierta-. Es necesario mantenerse en guardia, como un buen soldado ante los retos a que nos puede enfrentar nuestra conciencia (en presente y futuro) que, ciertamente, nunca cambia. Es necesario enfrentarse a los miedos, “de algo se hay que morir”, suelo decir entre amigos, pero sé que hay cosas peores a las que me aterraría enfrentarme. No sé, quiero pensar que sería capaz, trato de imaginar que nunca traicionaría a mi conciencia, pero... Lo dudo, lo dudo mucho. Recuerdo que de niño, en mis tiempos, en la escuela nos hablaban mucho del valor de los mártires, explicaban los tormentos que habían sufrido, venía en los libros hasta con dibujos; la negación de Pedro... Durante las clase y en el recreo, entre los demás, nos sentíamos capaces de hacer lo mismo que aquellos santos, pero a la hora de dormir, solo en la cama y a oscuras costaba conciliar el sueño y a veces tenía pesadillas.
    Una de las cosas que más miedo me da de esta crisis es el caldo de cultivo que genera para que llegue al poder algún terrible dictador. Y ahora se camuflan mucho mejor que antes, creo que son mucho más difíciles de combatir. Pero bueno, sigo mentalizándome y lo que escribes ayuda a profundizar en ello. ¡Gracias!
    ¡Saludos!

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  2. Hola Esteban:
    Creo que afortunadamente en Europa estaremos immunizados durante muchos años de la tentación de confiar en un dictador. Ya vimos cómo fue: España, Alemania, la URSS ¿Quién volvería a confiar?
    También espero no encontrarme nunca en la situación de los componentes de la Rosa Blanca. Me aterroriza sólo la idea. Pero aunque uno no quiera, a veces las circunstancias acaban acorralando, da horror sólo pensarlo. Pero, ¿cuánta gente, hoy en día, vive amenazada de muerte sólo por hacer lo correcto? ¡Si en Méjico la profesión más peligrosa es la de periodista! No sé cómo pueden vivir con esa tensión y seguir adelante, pero lo hacen. No sé qué llevan dentro, es extraordinario.
    Sin llegar a estas situaciones límite podemos ver en la película como ante una misma información herramientas como el autoengaño, la negación o esconder la cabeza debajo del ala contribuyen a nuestra comodidad al precio de perpetuar injusticias. Es tan tentador pensar que nuestro mundo es bonito y justo, especialmente cuando nos ha tocado estar en el lugar 'confortable'. El que las injusticias se realicen lejos y la responsabilidad quede diluida hace que no hagamos nada por remediar muchos de los males de este siglo. Como bien dices, las palabras de Luther King siguen siendo muy válidas. Saludos!

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    1. Hola Elisa:
      Me alegra que seas tan optimista y Dios quiera que tengas razón. En lo que sin duda la tienes, es que de poco consuelo sirve vivir en una parte del mundo privilegiada (a pesar de todo) siendo conscientes de que unos dos tercios de la población mundial lo está pasando francamente mal.
      Lo de México es tremendo, me da mucha pena y me pregunto si aquí no empezaremos a andar por ese camino, hay tanta corrupción y delincuencia organizada... Mucho consumo y tráfico de drogas, muchas personas en paro... Espero equivocarme de nuevo.
      Planteas un tema muy difícil, Elisa. Muy difícil. No es un reproche, por supuesto, en realidad me gusta, porque nos enfrenta a nuestros miedos más recónditos, al mal. Y nos hace ver que lo llevamos dentro, detesto la cobardía, pero... Sería tan fácil actuar como Pedro.
      No conocía la película que propones, vi la parte del enlace, me gustó y procuraré verla entera. Me acuerdo de algunas que vi, no sé si las conoces, pero te gustarán: “El jardinero fiel” (muy adecuada para una futura doctora en farmacia, pero es dura), “Missing”, “1984”, “El Muro”... Hay una ambientada en Alemania poco antes del comienzo de la II Guerra Mundial pero no recuerdo el título, ni ningún dato, pero sí el argumento, también me gustó mucho. Otra más pero en Roma con Mussolini, más o menos en la misma época está interpretada por Sofía Loren y Marcello Mastroianni. Seguro que olvido alguna, todas me gustaron, todas las recuerdo, todas tienen un denominador común: el miedo a enfrentarse a algo terrible sabiendo de antemano que está perdida la pelea y lo tentador y fácil que es traicionar la propia conciencia. En la primera lectura de tu artículo también me acordé (a parte de Quevedo, Lorca, Hernández, Machado, Benedetti...) de una canción de Sabina en la que dice: “Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”. ¡Así sea!
      Bona nit! ¡Saludos!

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    2. Recuerdo la película de Missing. Muy buena. No conocía 'El jardinero fiel', pero me han entrado muchas muchas ganas de verla.
      Gracias y saludos!

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  3. Ah, y sobre la excelente y certera frase de Luther King, en Euskadi sabemos algo de eso y aún está muy reciente aunque muchos quieran hacer con los hechos como el que barre para debajo de la alfombra. Aquí paz y después gloria. No pasó nada. ¡Ya!
    ¡Saludos!

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    1. Pues a pesar de la situación política tan indeseable siempre me he encontrado a gusto aquí, la verdad; y también ahora, a pesar de que la herida la han cerrado en falso. Es difícil de explicar y sería muy largo, pero me encuentro a gusto en Bilbao. Además, no me siento obligado a estar en ninguna parte. Cuando decidí dedicarme a enseñar a conducir, una de las cosas que me hacía mucha ilusión -sin ser nada determinante en sí misma- era saber que este oficio me permitía trabajar en cualquier parte de España, sólo la posibilidad, era algo muy agradable.
      La imagen de Cataluña que yo percibo tanto en Vizcaya como en Asturias (muy similar) en ambos casos es de suspenso claro, un 3, de 0 a 10; por decirlo muy brevemente, para quienes se dejan influenciar por declaraciones de políticos y por los medios. Haciendo abstracción de políticos y medios creo que la nota subiría a 7 u 8. Esto lo percibo así aunque sea hablando en la barra de un bar pero con un mínimo de seriedad, claro. Personalmente, mi “nota” también estaría entre 7 y 8; creo que está muy bien, teniendo en cuenta que no daría un 10 a ninguna parte del mundo. Dicho aquí puede parecer que te hago descaradamente la pelota, pero quienes me conocen saben que siempre me he encontrado muy a gusto en Cataluña y bien tratado, sin tener ningún problema con nadie (bueno, una vez faltó poco con un guardia urbano de Barcelona pero tuve suerte al final). Respecto al tema del independentismo pienso que es una auténtica cortina de humo muy densa y tóxica que ni el propio Artur Mas se lo cree, pero es muy peligroso. También creo que es mucho mejor sumar que dividir.
      ¡Saludos!

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    2. Esta respuesta tendría que ir delante de la de Esteban del 3 de diciembre. La reescribo porque creo que se me podía malinterpretar, cosa que no deseo. Siento que salga desordenada pero mis conocimientos de informática no me permiten hacerlo mejor.
      Decía (en el comentario borrado) que en Cataluña, por suerte, no habíamos vivido situaciones políticas tan duras como en el País Vasco, y que deseo que nunca las vivamos. Saludos!

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  4. No sé si me expliqué bien sobre el País Vasco. Obviamente no me refería a las personas, a los vascos, que supongo en su mayoría gente agradable como en todas partes, sino a esta situación que les ha tocado vivir. ¡Pido disculpas si no me expliqué bien!
    La tolerancia es un gran valor, desde luego. ¡No lo perdamos!

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  5. Creo que no es necesaria la disculpa, Elisa. Como bien dices, es evidente que haces referencia a la situación, no a las personas. También creo que te he entendido pero... igual no me expliqué bien.
    Totalmente de acuerdo en que la tolerancia es un gran valor, es más, hasta desde un punto de vista puramente egoísta es necesaria: hace falta para sobrevivir.
    ¡Saludos!

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  6. Desde luego, creo que la tolerancia es el arte de no buscar problemas donde no los hay. Saludos!

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