dilluns, 20 d’agost de 2012


PERSONES DARRERA ELS PREJUDICIS


Font: Internet
Un dels punts que m’ha cridat l’atenció en la meva lectura del llibre d’Eulàlia Tort ‘Converses amb Teresa Forcades’ és el moment en què aquesta comenta com va treure el tema de l’homosexualitat en una xerrada per un grup de monges, parlant-los d’un grup de gais i lesbianes que ella coneixia. La sorpresa va ser que les germanes, enlloc de començar a debatre sobre  l’homosexualitat, van interesar-se directament pels problemes dels integrants d’aquest grup: Quants són? Com ho han dit a casa seva?
Aquest anar més enllà de l’etiqueta per anar a la persona és un tresor i una capacitat difícil d’assolir. I em recorda certs passatges de la meva vida que em van portar a decidir, ja fa temps i amb gran fermesa, no barallar-m’hi mai amb ningú ni fer prejudicis per qüestions d’orientació religiosa, sexual, o qualsevol decisió que tingués a veure amb la seva vida privada i la seva llibertat personal.
Moltes vegades hauríem d’intentar posar-nos en la pell de les persones a les que etiquetem. Com es senten? Imaginem-nos per un moment que som homosexuals i que sabem que dir-ho implicarà que els altres ens vegin diferents.  O posem-nos en la pell d’una monja que sent  com la miren amb suspicàcia pel simple fet de ser monja.  Quant dolor, quantes energies perdudes, quantes baralles han estat causades per no saber respectar aquesta llibertat individual, per aquesta mania de veure tots els que no viuen de la nostra manera ‘estàndar’ com extranys o sospitosos?

3 comentaris:

  1. Es muy cierto lo que dices Elisa, cuánto dolor y energía perdida en defender lo evidente: las libres elecciones de cada cual, y la falta de respeto hacia lo que no podemos elegir: color de piel, sexo, lugar de nacimiento... Creo que los prejuicios de los que hablas son rasgos atávicos que provienen de cuando la supervivencia de la tribu estaba muy seria y constantemente amenazada y la homogeneidad del grupo era clave para lograrla. Pero ya es hora de que nos alejemos de las cavernas y para ese camino hay un viejo “mapa” (entre otros) todavía perfectamente válido: el Nuevo Testamento. Y en él se dice: “por sus obras los conoceréis”, como muy bien sabes. Pues ya está. Qué pena da cuando “nuestros” políticos, directa o indirectamente apelan al “conmigo o contra mí” intentando despertar nuestra bestia.
    Pero bueno, con todo soy optimista, el mundo va objetivamente mejor pues tal como decía el otro día un filósofo de Bilbao (lo siento, pero no recuerdo su nombre) por la radio: “¿En qué otra época de la historia conocida te hubiese gustado ser pobre, anciano, mujer, extranjero, enfermo...?” Y creo que tiene razón, con todo, para todas esas cosa, ésta es la mejor.

    ¡Saludos!

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  2. Vale que cometa errores pero, ¿tantos? Creo que el traductor está haciendo algunas trastadas, Elisa. Gràcies!

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  3. Hola Esteban:
    Pues sí,lo he probado y en esta entrada el traductor no lo hace demasiado bien (por ejemplo: tendría que salir 'personas detrás de los prejuicios' pero sale como 'personas última prejuicios'). Si algo alguna vez no se entiende, dímelo, por favor.
    Yo también creo que el mundo va a mejor, pese a todo. Y que ahora estamos en un punto de inflexión en que cada vez hay más hartazgo de competitividad y capitalismo salvaje y más interés por cambiar a otras maneras de funcionar más cooperativas y más humanas. Tienes razón cuando dices lo del Nuevo Testamento, y parece mentira que hace 2000 años en un lugar recóndito se crease un pensamiento que hoy en día sigue impresionando y resultando 'avanzado'. La verdad es que a mí siempre me ha costado creer en 'milagros', pero a medida que hago años los Evangelios me parecen más y más fascinantes en cuanto al modelo de vida que proponen. Una cosa interesante que nunca he hecho pero que me gustaría mucho es tener conocimientos para entenderlos mejor en el contexto que fue escrita la Biblia. Por ejemplo, el episodio del sacrificio de Isaac cambia mucho si sabes (como explica Teresa Forcades en su libro) que lo de sacrificar un hijo a los dioses era 'lo habitual' en esa época. La novedad aquí fue, precisamente, que Isaac salió vivo. Y así muchos otros temas. Del divorcio nos habló hace tiempo un conocido, recordando que en aquella época no existía el divorcio como ahora, sino que lo que llamaban divorcio era simplemente repudiar a la mujer. En este contexto, criticar el divorcio fue decir que los hombres no tienen derecho a 'tirar a la calle' a su mujer.

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